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Serpientes
Gigantes en la Patagonia.
Por la Doctora Adriana M. Albino, Centro
Regional Universitario Bariloche - Universidad Nacional
del Comahue. Fragmento del articulo original publicado
en la Revista "Ciencia Hoy" Vol 3 N° 14 /
Junio - Agosto 1991.
Restos fósiles de
serpientes hallados en la región Patagonica de nuestro país,
revelan las espectaculares características que tenían
algunos de estos reptiles hace millones de años.
El estudio de
serpientes gigantes de la Patagonia, antepasados de
anacondas, boas y pitones, permite conocer no solo la
historia evolutiva del grupo en América del sur, sino también
eventos Paleobiogeograficos que cambiaron notablemente
la fisonomía de esta parte del planeta y sus habitantes.
Los reptiles dominaron
el paisaje de la fauna viviente durante la era
Mesozoica, hace 200 millones de años, cuando gigantes
dinosaurios, pterosaurios voladores, plesiosaurios e
ictiosaurios marinos, y otros grupos no menos fantásticos
poblaron un mundo en constante cambio, con bosques selváticos
de impresionantes helechos, volcanes en erupción,
temperaturas elevadas, ungimientos y desaparición de
montañas y movimientos de masas continentales. A fines
de esta era, hace aproximadamente 64 millones de años,
los reptiles decayeron y cedieron prioridad a las aves y
a los mamíferos que predominan actualmente. No
obstante, permanecieron en el escenario natural durante
todo el Terciario llegando a la actualidad con formas
que no alcanzan la espectacularidad de sus parientes
mesozoicos, pero que mantienen un papel predominante en
el equilibrio de las comunidades naturales, a saber las
tortugas, los cocodrilos, los lagartos y las serpientes.
Todas las serpientes
son carnívoras. Sus dientes, agudas y recurvados, están
presentes en la mandíbula superior, el paladar y la mandíbula
inferior. Sin embargo, la forma en la que capturan y
matan a sus presas difiere según el grupo.
Entre las
serpientes que integran el grupo de los boideos, que
para matar a sus presas emplean la constricción, se
incluyen las formas mas grandes conocidas. En este caso,
el ofidio, que esta atento a la cercanía de una posible
presa tanteando a la cercanía de un posible presa
tanteando a distancia con su lengua protráctil y bifida,
se lanza sobre ella en el momento en que esta su alcance
y, con un brusco y rápido movimiento de la cabeza,
aferra por cualquier parte el cuerpo del animal.
Inmediatamente se enrolla a su alrededor formando varios
anillos y comienza a apretarlo con fuerza hasta
provocarle la muerte por parálisis respiratoria o
cardiaca.
Cuando una presa a
muerto, el ofidio comienza a engullirla lentamente, para
lo cual abre desmesuradamente la boca gracias a la
movilidad de los huesos del cráneo que permiten tragar
enteras presas mas anchas que su cabeza. Con ayuda de
sus dientes curvados hacia atrás y por la acción de un
complicado juego de músculos que manejan los huesos de
las mandíbulas, va arrastrando la presa hacia dentro de
la garganta, hasta engullirla del todo. En el estomago,
poderos jugos digestivos degradan completamente los órganos,
tejidos y huesos de las victimas.
Hemos dicho que
actualmente los boideos constrictores son las mas
grandes serpientes que habitan nuestro mundo. El mayor
es la pitón reticulada de la India (Pyton reticulatus)
de hasta 10 metros de largo, y cuya distribución geográfica
incluye Birmania, Indochina, pendisula y archipielago
malayos y Filipinas; le siguen la pitón africana (Python
sebae) y la anaconda sudamericana (Eunectes murinus) de
unos 9 metros de longitud. Esta ultima se encuentra en
una gran parte septentrional de America del sur,
especialmente en Guayanas y las cuencas del rió Orinoco
y del Amazonas. Formas comunes de dimensiones, que también
habitan Sudamérica, son la boa constrictora (Boa
constrictor), la boa esmaltada (Corallus caninus) que se
encuentran en Colombia, Venezuela, Brasil, Ecuador, Perú,
Bolivia y Guayanas, y la mas pequeña (no menor a un
metro) la boa arco iris (Epicrates de longitus) desde
Costa Rica hasta Argentina.
Ahora bien ¿ Como
eran los boideos en el pasado?
En el año 1933,
George Gaylord Simpson, el eminente Paleontólogo y
evolutista norteamericano, dio a conocer el esqueleto
incompleto de un ofidio fósil hallado durante la "Scarrit
Patagonian Expedition" en 1931 y procedente de
sedimentos del terciario inferior (Eoceno inferior) de
la localidad de Cañadon Vaca, en el sudeste de la
provincia de Chubut. Simpson denomina a este ofidio
Madtsoia bai, que en lengua Tehuelche significa
"abuela de Cañadon Vaca"
La antigüedad del fósil,
según el esquema estratigráfico - cronológico que se
sigue actualmente, se ubica entre 49 y 55 millones de años.
Todo el material encontrado en la expedición, que
incluye gran cantidad de fósiles, además de esta
serpiente, se encuentra en el American Museum of Natural
History de New York.
La peculiaridad de
Madtsoia bai, no solo se debe a su excelente conservación,
una columna vertebral articulada casi completa, e
incluso con sus correspondientes costillas, sino también
a su extraordinario porte, que Simpson estimo a 10
metros.
Si embargo, no eran
estos los primeros restos de ofidios de gran talla que
se encontraron en sedimentos terciarios de la Patagonia.
Ya el gran paleontólogo argentino Florentino Ameghino,
en 1906, mencionaba la presencia de Ophidiens, en
niveles fosilíferos del Chubut de la misma antigüedad
que aquellos en los que se hallo a Madtsoia.
El hallazgo de
Madtsoia bai por Simpson tampoco fue el ultimo de estos
curiosos registros de serpientes gigantes. En 1959, el paleontólogo
Francés Robert Hoffstetter reconoce entre los
materiales del Museo de La Plata (MLP) que habían sido
cedidos al British Museum de Londres, un fragmento de mandíbula
de un ofidio de gran talla que atribuye a Madtsoia y que
procede del Paleoceno tardío de la zona de Gaiman, al
norte del rió Chubut. Este resto es mas antiguo que el
anterior, ya que tendría entre 55 y 60 millones de años.
Hoffstetter calculo la talla del espécimen entre 7 y 8
metros de largo.
Ya en 1986, mientras revisábamos
la colección paleontológica del MLP, descubrimos la vértebra
de un ofidio de tamaño espectacular, tanto que figuraba
en el catalogo como correspondiente a un cocodrilo. Procedía
de niveles del Eoceno temprano de la zona de Valle
Hermoso, al sudeste de la provincia del Chubut, y estaba
en perfecto estado de conservación. Aunque no teníamos
posibilidades de compararla directamente con el material
original de Madtsoia bai descrito por Simpson, contábamos
con las replicas existentes en el Museo Argentino de
Ciencias Naturales (MACN) de dos vértebras articuladas
y completas.
De la confrontación
resulto que la vértebra del MLP era mas grácil y algo
mas pequeñas, y que en su morfologia de detalle se
asemejaba mas a los grandes boideos actuales que a
Madtsoia. Al compárarla, entonces, con estructuras óseas
de ofidios vivientes (por ejemplo, con boa)
pudimos confirmar que ciertos caracteres eran típicamente
juveniles. Inmediatamente nos preguntamos
cual habría sido el tamaño de la forma adulta de la
especie a la que pertenecía el poseedor originario de la
vértebra que estábamos estudiando.
El numero de vértebras
de la columna de los grandes boideos no es constante,
varia entre 300 y 400 aproximadamente. Asumiendo que las
formas fósiles se habrían mantenido dentro de estos
rangos de variabilidad, estimamos, en base a la longitud
del centro vertebral de la vértebra hallada, que la
longitud corporal de la forma juvenil habría sido de
entre 5 y 7 metros, y la del adulto, de entre 10 y 12
metros, es decir un tamaño mayor que lo calculado para
Madtsoia.
Otro hecho llego a
sorprendernos aun mas en ese mismo año: El paleontólogo
Miguel F. Soria (h), mientras revisaba materiales de
viejas colecciones depositadas en el MACN, hallo el
fragmento vertebral, que en un principio, se había creído
que pertenecía a un dinosaurio. Al consultar el
libro donde constan los detalles de la colección y el
material fósil asociado, Soria noto que el resto en cuestión
procedía de sedimentos típicamente terciarios
de la zona comprendida entre los lagos Musters y Colhue
Huapi, al sur de la provincia de Chubut. El mismo,
consiste en un centro vertebral, el cual habría sido
descubierto por el geólogo, ya fallecido, Roberto
Ferello, en el año 1953, y lamentablemente sus
datos exactos de procedencia geográfica y estratigráfica
no han podido ser dilucidados. Sin embargo el resto
corresponde a un gran ofideo de cuya existencia se tenga
constancia hasta el día de hoy y da una idea de los tamaños
que estos reptiles alcanzaron en el pasado.
Calculamos que pudo
haber llegado a medir entre 15 y 20 metros de largo, y
su cabeza solamente habría alcanzado unos 70 centímetros
de largo, lo que significa que su boca le permitía engullir presas de hasta un metro de
circunferencia.
Tal es el panorama
conocido hasta ahora sobre las serpientes gigantes que
habitaron la Patagona. Tratemos de reconstruir, a
partir de el, algo del camino que recorrieron hasta
nuestros días.
Según detallamos
al comienzo de este trabajo, actualmente la familia de
Boidae se distribuyen en las áreas tropicales y
subtropicales de América del sur, América central, África,
Madagascar, el sur de Asia continental y las regiones
Australiana e India: Muy pocas formas penetran al sur de
América del norte, Europa oriental y a la Región Pacifica.
Hace 125-130 millones
de años, durante el Cretácico temprano, América del
sur, Antártica, África, Madagascar, India, Nueva Zelanda
y Australia, estaban muy próximas y hasta conectadas
parcialmente, conformando un gran continente austral:
Gondwana.
En sedimentos del Cretácico
superior de América del sur (Argentina), África,
Madagascar e India se han registrado abundantes restos
de Boideos, algunos de tamaño considerable, aunque no
tanto como los de Madtsoia. Esto significa que la
familia tenia durante el Cretácico, una amplia distribución
en toda Gondwana y que, probablemente, se había originado en este continente. Cuando las placas
que lo conformaban comenzaron a separarse y a derivar, alejándose
entre si, llevaron representantes de boideos
que se desarrollaron independientemente y que dieron
lugar a numerosas de boas y pitones de amplia distribución
geográfica que conocemos hoy, constituyendo
un claro ejemplo de vicariancia.
La evidencia que
aportan los fósiles hallados en otras áreas avala la hipótesis
de un origen gondwanico de los boideos: En América del norte y Europa, los representantes
Cretácicos y principios del Terciario de esta familia
son muy escasos a comparación al hemisferio sur, a pesar
que los yacimientos septentrionales han sido mucho mas
explorados.
Pero también la
presencia de estos fósiles holarticos requería una explicación.
Según el paleontólogo Francés Jean Claude Rage, durante el Cretácico tardío se conformo un puente
continental transitorio entre ambas americas que permitió
el pasaje de boideos desde América del sur a América del norte y de
allí, a Europa. Con el
inicio del Terciario, dicho puente habría desaparecido y
América del sur quedo aislada hasta hace unos 3,5
millones de años, época en la que emergió el istmo de
Panamá.
Es importante remarcar
aquí que también que hubo hallazgos de serpientes de
grandes dimensiones en los famosos yacimientos del
Eoceno superior de Fayum, en Egipto, dadas a conocer por
el ingles Charles Andrews en 1901 y 1906. Andrews
describio un nuevo genero de boideo: Gigantophis, a cuya
especie G garstini le calculo una longitud de 9 metros.
Asimismo, Gigantophis fue reconocido por Hoffstter en
1961 en estratos del Eoceno superior del desierto de
Libia.
Estas inferencias paleobiogeograficas fundadas en las distribuciones
actuales y pasadas de los boideos deben ser contrastadas
con hipótesis filogenéticos elaboradas en base a
detallados estudios de las formas actuales y fósiles.
Sin embargo, los restos se preservan usualmente a través
de vértebras aisladas, y a menudo, de fragmentos de
estas mismas. Además la morfología vertebral de los
ofidios no presentan características suficientemente
diagnosticas desde un punto de vista filogenético, por
lo cual este tipo de análisis resulta muy complejo.
El hecho que
actualmente los boideos sean característicos de los
ambientes tropicales y subtropicales del globo nos
permite abordar otro curioso aspecto de su historia. Es
mas, los grandes boideos vivientes, como la pitón reticulada y la anaconda, se hallan restringidos en
climas cálidos y húmedos, con frecuente vegetación y
abundante cursos de agua.
Las concepciones
actuales ( manejadas fundamentalmente por la Paleontología
y la Geología) permiten extrapolar, con
ciertas restricciones, lo que se conoce de las formas
vivientes a los grupos fósiles. Por lo tanto, si
aceptamos que los gigantescos ofidios del Terciario
temprano de Argentina tenían los mismos requerimientos ecológicos
que los actuales, es posible inferir que las
condiciones ambientales que imperaban en la Patagonia
hace 50 millones de años eran afines a tales
requerimientos. Pero, además de la presencia de fósiles
de plantas características de zonas cálidas y de
diversos grupos de reptiles y mamíferos climático-sensitivos
en el Terciario temprano de Patagonia apoya la hipótesis
de que en aquella época existían allí condiciones mucho
mas benignas.
Esta metodología nos
permite dar un paso mas al terreno de las hipótesis y es
el siguiente: En la actualidad los boideos se alimentan
de mamíferos y aves, siendo predadores importantes en
las comunidades de las que forman parte. Mediante extrapolación
se asume que esto ocurrió también en el
pasado, con lo cual es posible postular que la diferenciación
básica de los mamíferos ocurrida en América del sur en el Terciario mas temprano
(Pasleoceno)
y la ausencia, en ese entonces, de otros depredadores de
gran porte, aparte de los boideos, se habrían provocado
un fenómeno de coevolucion en que el depredador
evoluciono en relación a su presa. A las serpientes habrían
aumentado su tamaño concomitantemente con el
aumento de la diversidad y el tamaño de los mamíferos herbívoros
que existían en aquella época, y de los
cuales se alimentaban. Además, teniendo en cuenta la
gran cantidad y variedad de formas de mamíferos de los
que se disponían las serpientes como posibles presas, es
factible que se haya visto favorecida la apareció temprana de un sistema de
órganos termorreceptores como
el que poseen muchas boas y todas las pitones actuales,
para optimizar la búsqueda y la captura de sus victimas.
Los órganos termorreceptores de los boideos se
encuentran en fosetas de las escamas labiales, poseedoras
de una membrana inervada por una importante
red de terminaciones nerviosas sensitivas, que permiten
al ofidio percibir sensaciones de temperatura, a la
manera de un "radar térmico". Como los mamíferos
son sangre caliente, es decir, que mantienen la
temperatura del cuerpo constante, el desarrollo de estos
órganos les permite a las serpiente a las serpientes una
mayor rapidez y seguridad en la localización del
alimento, aun en la oscuridad.
De acuerdo a las
conjeturas basadas fundamentalmente en el registro fósil
de ciertos grupos de mamíferos, hace unos 15 millones de
años, durante el Mioceno, comenzó un proceso de
enfriamiento y aridizacion de la Patagonia, en forma
simultanea con una de las fases mas intensas de la
orogenia andina. Así progresivamente, se obtuvo no solo
la actual fisonomía de la región patagonica, sino también
las condiciones climático-ambientales que
conocemos en el presente, Las serpientes gigantes no
soportaron dichos cambios y se extinguieron o, en
algunos casos, se tetrayeron hacia el norte.
Hoy en día, América del sur, la
distribución austral de los boideos alcanza
el norte de la provincia de La Pampa, hacia el este, y
de Mendoza, hacia el oeste. La especie que llega a
dichas latitudes es la Boa constrictor occidentales, uno
de los miembros del grupo de los boideos que se ha
adaptado para soportar las condiciones mas extremas, ya
que puede habitar tanto en zonas áridas y templadas como
ambientes selváticos.
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