Make your own free website on Tripod.com


Permita que la Pagina se cargue correctamente antes de comenzar su exploración. 

 www.paleontologia.deargentina.net.ar

Paleontologia de Argentina te invita a recorrir virtualmente el pasado de nuestro pais, por medio de textos e imagenes de gran calidad, convirtiendose en el sitio mas completo de su tematica en toda America Latina. Gracias por tu visita y cualquier duda comunicate con nosotros por correo electronico: paleontologia@deargentina.net.ar o paleontologiaweb@yahoo.com.ar.
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Serpientes Gigantes en la Patagonia.

 

Por la Doctora Adriana M. Albino, Centro Regional Universitario Bariloche - Universidad Nacional del Comahue. Fragmento del articulo original publicado en la Revista "Ciencia Hoy" Vol 3 N° 14 / Junio - Agosto 1991. 

 

Restos fósiles de serpientes hallados en la región Patagonica de nuestro país, revelan las espectaculares características que tenían algunos de estos reptiles hace millones de años.

El estudio de serpientes gigantes de la Patagonia, antepasados de anacondas, boas y pitones, permite conocer no solo la historia evolutiva del grupo en América del sur, sino también eventos Paleobiogeograficos que cambiaron notablemente la fisonomía de esta parte del planeta y sus habitantes.

Los reptiles dominaron el paisaje de la fauna viviente durante la era Mesozoica, hace 200 millones de años, cuando gigantes dinosaurios, pterosaurios voladores, plesiosaurios e ictiosaurios marinos, y otros grupos no menos fantásticos poblaron un mundo en constante cambio, con bosques selváticos de impresionantes helechos, volcanes en erupción, temperaturas elevadas, ungimientos y desaparición de montañas y movimientos de masas continentales. A fines de esta era, hace aproximadamente 64 millones de años, los reptiles decayeron y cedieron prioridad a las aves y a los mamíferos que predominan actualmente. No obstante, permanecieron en el escenario natural durante todo el Terciario llegando a la actualidad con formas que no alcanzan la espectacularidad de sus parientes mesozoicos, pero que mantienen un papel predominante en el equilibrio de las comunidades naturales, a saber las tortugas, los cocodrilos, los lagartos y las serpientes.

Todas las serpientes son carnívoras. Sus dientes, agudas y recurvados, están presentes en la mandíbula superior, el paladar y la mandíbula inferior. Sin embargo, la forma en la que capturan y matan a sus presas difiere según el grupo.

 Entre las serpientes que integran el grupo de los boideos, que para matar a sus presas emplean la constricción, se incluyen las formas mas grandes conocidas. En este caso, el ofidio, que esta atento a la cercanía de una posible presa tanteando a la cercanía de un posible presa tanteando a distancia con su lengua protráctil y bifida, se lanza sobre ella en el momento en que esta su alcance y, con un brusco y rápido movimiento de la cabeza, aferra por cualquier parte el cuerpo del animal. Inmediatamente se enrolla a su alrededor formando varios anillos y comienza a apretarlo con fuerza hasta provocarle la muerte por parálisis respiratoria o cardiaca.

Cuando una presa a muerto, el ofidio comienza a engullirla lentamente, para lo cual abre desmesuradamente la boca gracias a la movilidad de los huesos del cráneo que permiten tragar enteras presas mas anchas que su cabeza. Con ayuda de sus dientes curvados hacia atrás y por la acción de un complicado juego de músculos que manejan los huesos de las mandíbulas, va arrastrando la presa hacia dentro de la garganta, hasta engullirla del todo. En el estomago, poderos jugos digestivos degradan completamente los órganos, tejidos y huesos de las victimas.

Hemos dicho que actualmente los boideos constrictores son las mas grandes serpientes que habitan nuestro mundo. El mayor es la pitón reticulada de la India (Pyton reticulatus) de hasta 10 metros de largo, y cuya distribución geográfica incluye Birmania, Indochina, pendisula y archipielago malayos y Filipinas; le siguen la pitón africana (Python sebae) y la anaconda sudamericana (Eunectes murinus) de unos 9 metros de longitud. Esta ultima se encuentra en una gran parte septentrional de America del sur, especialmente en Guayanas y las cuencas del rió Orinoco y del Amazonas. Formas comunes de dimensiones, que también habitan Sudamérica, son la boa constrictora (Boa constrictor), la boa esmaltada (Corallus caninus) que se encuentran en Colombia, Venezuela, Brasil, Ecuador, Perú, Bolivia y Guayanas, y la mas pequeña (no menor a un metro) la boa arco iris (Epicrates de longitus) desde Costa Rica hasta Argentina.

Ahora bien ¿ Como eran los boideos en el pasado?

En el año 1933, George Gaylord Simpson, el eminente Paleontólogo y evolutista norteamericano, dio a conocer el esqueleto incompleto de un ofidio fósil hallado durante la "Scarrit Patagonian Expedition" en 1931 y procedente de sedimentos del terciario inferior (Eoceno inferior) de la localidad de Cañadon Vaca, en el sudeste de la provincia de Chubut. Simpson denomina a este ofidio Madtsoia bai, que en lengua Tehuelche significa "abuela de Cañadon Vaca"

La antigüedad del fósil, según el esquema estratigráfico - cronológico que se sigue actualmente, se ubica entre 49 y 55 millones de años. Todo el material encontrado en la expedición, que incluye gran cantidad de fósiles, además de esta serpiente, se encuentra en el American Museum of Natural History de New York.

La peculiaridad de Madtsoia bai, no solo se debe a su excelente conservación, una columna vertebral articulada casi completa, e incluso con sus correspondientes costillas, sino también a su extraordinario porte, que Simpson estimo a 10 metros.

Si embargo, no eran estos los primeros restos de ofidios de gran talla que se encontraron en sedimentos terciarios de la Patagonia. Ya el gran paleontólogo argentino Florentino Ameghino, en 1906, mencionaba la presencia de Ophidiens, en niveles fosilíferos del Chubut de la misma antigüedad que aquellos en los que se hallo a Madtsoia.

El hallazgo de Madtsoia bai por Simpson tampoco fue el ultimo de estos curiosos registros de serpientes gigantes. En 1959, el paleontólogo Francés  Robert Hoffstetter reconoce entre los materiales del Museo de La Plata (MLP) que habían sido cedidos al British Museum de Londres, un fragmento de mandíbula de un ofidio de gran talla que atribuye a Madtsoia y que procede del Paleoceno tardío de la zona de Gaiman, al norte del rió Chubut. Este resto es mas antiguo que el anterior, ya que tendría entre 55 y 60 millones de años. Hoffstetter calculo la talla del espécimen entre 7 y 8 metros de largo.

Ya en 1986, mientras revisábamos la colección paleontológica del MLP, descubrimos la vértebra de un ofidio de tamaño espectacular, tanto que figuraba en el catalogo como correspondiente a un cocodrilo. Procedía de niveles del Eoceno temprano de la zona de Valle Hermoso, al sudeste de la provincia del Chubut, y estaba en perfecto estado de conservación. Aunque no teníamos posibilidades de compararla directamente con el material original de Madtsoia bai descrito por Simpson, contábamos con las replicas existentes en el Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN) de dos vértebras articuladas y completas.

De la confrontación resulto que la vértebra del MLP era mas grácil y algo mas pequeñas, y que en su morfologia de detalle se asemejaba mas a los grandes boideos actuales que a Madtsoia. Al compárarla, entonces, con estructuras óseas de ofidios vivientes (por ejemplo, con boa) pudimos confirmar que ciertos caracteres eran típicamente juveniles. Inmediatamente nos preguntamos cual habría sido el tamaño de la forma adulta de la especie a la que pertenecía el poseedor originario de la vértebra que estábamos estudiando.

El numero de vértebras de la columna de los grandes boideos no es constante, varia entre 300 y 400 aproximadamente. Asumiendo que las formas fósiles se habrían mantenido dentro de estos rangos de variabilidad, estimamos, en base a la longitud del centro vertebral de la vértebra hallada, que la longitud corporal de la forma juvenil habría sido de entre 5 y 7 metros, y la del adulto, de entre 10 y 12 metros, es decir un tamaño mayor que lo calculado para Madtsoia.

Otro hecho llego a sorprendernos aun mas en ese mismo año: El paleontólogo Miguel F. Soria (h), mientras revisaba materiales de viejas colecciones depositadas en el MACN, hallo el fragmento vertebral, que en un principio, se había creído que pertenecía a un dinosaurio. Al consultar el libro donde constan los detalles de la colección y el material fósil asociado, Soria noto que el resto en cuestión procedía de sedimentos típicamente terciarios de la zona comprendida entre los lagos Musters y Colhue Huapi, al sur de la provincia de Chubut. El mismo, consiste en un centro vertebral, el cual habría sido descubierto por el geólogo, ya fallecido, Roberto Ferello, en el año 1953, y lamentablemente  sus datos exactos de procedencia geográfica y estratigráfica no han podido ser dilucidados. Sin embargo el resto corresponde a un gran ofideo de cuya existencia se tenga constancia hasta el día de hoy y da una idea de los tamaños que estos reptiles alcanzaron en el pasado.

Calculamos que pudo haber llegado a medir entre 15 y 20 metros de largo, y su cabeza solamente habría alcanzado unos 70 centímetros de largo, lo que significa que su boca le permitía engullir presas de hasta un metro de circunferencia.

Tal es el panorama conocido hasta ahora sobre las serpientes gigantes que habitaron la Patagona. Tratemos de reconstruir, a partir de el, algo del camino que recorrieron hasta nuestros días.

 Según detallamos al comienzo de este trabajo, actualmente la familia de Boidae se distribuyen en las áreas tropicales y subtropicales de América del sur, América central, África, Madagascar, el sur de Asia continental y las regiones Australiana e India: Muy pocas formas penetran al sur de América del norte, Europa oriental y a la Región Pacifica. 

Hace 125-130 millones de años, durante el Cretácico temprano, América del sur, Antártica, África, Madagascar, India, Nueva Zelanda y Australia, estaban muy próximas y hasta conectadas parcialmente, conformando un gran continente austral: Gondwana.

En sedimentos del Cretácico superior de América del sur (Argentina), África, Madagascar e India se han registrado abundantes restos de Boideos, algunos de tamaño considerable, aunque no tanto como los de Madtsoia. Esto significa que la familia tenia durante el Cretácico, una amplia distribución en toda Gondwana y que, probablemente, se había originado en este continente. Cuando las placas que lo conformaban comenzaron a separarse y a derivar, alejándose entre si, llevaron representantes de boideos que se desarrollaron independientemente y que dieron lugar a numerosas de boas y pitones de amplia distribución geográfica que conocemos hoy, constituyendo un claro ejemplo de vicariancia.

La evidencia que aportan los fósiles hallados en otras áreas avala la hipótesis de un origen gondwanico de los boideos: En América del norte y Europa, los representantes Cretácicos y principios del Terciario de esta familia son muy escasos a comparación al hemisferio sur, a pesar que los yacimientos septentrionales han sido mucho mas explorados.

Pero también la presencia de estos fósiles holarticos requería una explicación. Según el paleontólogo Francés Jean Claude Rage, durante el Cretácico tardío se conformo un puente continental transitorio entre ambas americas que permitió el pasaje de boideos desde América del sur a América del  norte y de allí, a Europa. Con el inicio del Terciario, dicho puente habría desaparecido y América del sur quedo aislada hasta hace unos 3,5 millones de años, época en la que emergió el istmo de Panamá.

Es importante remarcar aquí que también que hubo hallazgos de serpientes de grandes dimensiones en los famosos yacimientos del Eoceno superior de Fayum, en Egipto, dadas a conocer por el ingles Charles Andrews en 1901 y 1906. Andrews describio un nuevo genero de boideo: Gigantophis, a cuya especie G garstini le calculo una longitud de 9 metros. Asimismo, Gigantophis fue reconocido por Hoffstter en 1961 en estratos del Eoceno superior del desierto de Libia.

Estas inferencias paleobiogeograficas fundadas en las distribuciones actuales y pasadas de los boideos deben ser contrastadas con hipótesis filogenéticos elaboradas en base a detallados estudios de las formas actuales y fósiles. Sin embargo, los restos se preservan usualmente a través  de vértebras aisladas, y a menudo, de fragmentos de estas mismas. Además la morfología vertebral de los ofidios no presentan características suficientemente diagnosticas desde un punto de vista filogenético, por lo cual este tipo de análisis resulta muy complejo.

El hecho que actualmente los boideos sean característicos de los ambientes tropicales y subtropicales del globo nos permite abordar otro curioso aspecto de su historia. Es mas, los grandes boideos vivientes, como la pitón reticulada y la anaconda, se hallan restringidos en climas cálidos y húmedos, con frecuente vegetación y abundante cursos de agua.

Las concepciones actuales ( manejadas fundamentalmente por la Paleontología y la Geología) permiten extrapolar, con ciertas restricciones, lo que se conoce de las formas vivientes a los grupos fósiles. Por lo tanto, si aceptamos que los gigantescos ofidios del Terciario temprano de Argentina tenían los mismos requerimientos ecológicos que los actuales, es posible inferir que las condiciones ambientales que imperaban en la Patagonia hace 50 millones de años eran afines a tales requerimientos. Pero, además de la presencia de fósiles de plantas características de zonas cálidas y de diversos grupos de reptiles y mamíferos climático-sensitivos en el Terciario temprano de Patagonia apoya la hipótesis de que en aquella época existían allí condiciones mucho mas benignas.

Esta metodología nos permite dar un paso mas al terreno de las hipótesis y es el siguiente: En la actualidad los boideos se alimentan de mamíferos y aves, siendo predadores importantes en las comunidades de las que forman parte. Mediante extrapolación se asume que esto ocurrió también en el pasado, con lo cual es posible postular que la diferenciación básica de los mamíferos ocurrida en América del sur en el Terciario mas temprano (Pasleoceno) y la ausencia, en ese entonces, de otros depredadores de gran porte, aparte de los boideos, se habrían provocado un fenómeno de coevolucion en que el depredador evoluciono en relación a su presa. A las serpientes habrían aumentado su tamaño concomitantemente con el aumento de la diversidad y el tamaño de los mamíferos herbívoros que existían en aquella época, y de los cuales se alimentaban. Además, teniendo en cuenta la gran cantidad y variedad de formas de mamíferos de los que se disponían las serpientes como posibles presas, es factible que se haya visto favorecida la apareció temprana de un sistema de órganos termorreceptores como el que poseen muchas boas y todas las pitones actuales, para optimizar la búsqueda y la captura de sus victimas. Los órganos termorreceptores de los boideos se encuentran en fosetas de las escamas labiales, poseedoras de una membrana inervada por una importante red de terminaciones nerviosas sensitivas, que permiten al ofidio percibir sensaciones de temperatura, a la manera de un "radar térmico". Como los mamíferos son sangre caliente, es decir, que mantienen la temperatura del cuerpo constante, el desarrollo de estos órganos les permite a las serpiente a las serpientes una mayor rapidez y seguridad en la localización del alimento, aun en la oscuridad.

De acuerdo a las conjeturas basadas fundamentalmente en el registro fósil de ciertos grupos de mamíferos, hace unos 15 millones de años, durante el Mioceno, comenzó un proceso de enfriamiento y aridizacion de la Patagonia, en forma simultanea con una de las fases mas intensas de la orogenia andina. Así progresivamente, se obtuvo no solo la actual fisonomía de la región patagonica, sino también las condiciones climático-ambientales que conocemos en el presente, Las serpientes gigantes no soportaron dichos cambios y se extinguieron o, en algunos casos, se tetrayeron hacia el norte.

Hoy en día, América del sur, la distribución austral de los boideos alcanza el norte de la provincia de La Pampa, hacia el este, y de Mendoza, hacia el oeste. La especie que llega a dichas latitudes es la Boa constrictor occidentales, uno de los miembros del grupo de los boideos que se ha adaptado para soportar las condiciones mas extremas, ya que puede habitar tanto en zonas áridas y templadas como ambientes selváticos.

 

 

 

 Pioneros | Divulgación | Instituciones | Bibliografía | Turismo | Sitios Web El origen | Grupo Web Curriculum | Links | Precámbrico Paleozoico | Triasico | Jurasico | Cretácico | Paleoceno | Eoceno | Oligoceno | Mioceno Plioceno | Pleistoceno | Holoceno | Internacional | Glosario | Antártida | Congresos | Preguntas | Resúmenes | Estampillas | Galería | Correo Web | Ley | Servicios Hemeroteca

Copyright © 2001-2003. Mariano Magnussen Saffer - PaleoWeb Argentina. Todos los derechos reservados  .