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Huellas de Dinosaurios en Neuquen.

 

Por Jorge Calvo, Museo de Geología y Paleontología del Comahue, Neuquen. Rodolfo Corea, Museo de Carmen Funes, Plaza Huincul, Neuquen. Fragmento de articulo publicado en la revista Ciencia Hoy, Volumen 5 N° 29.

 

La paleoicnología estudia las huellas o icnitas (de icnoV -icnos-, huella) de animales fósiles; constituye una importante disciplina auxiliar de la paleontología, que se ocupa de los organismos del remoto pasado. Esos rastros fósiles, tanto de animales vertebrados como invertebrados, son la impresión que dejaron en el suelo distintas partes del cuerpo del ser que las originó, como patas, cola, etcétera.

El análisis de tales huellas proporciona un cúmulo de información difícil de obtener de restos óseos, como la anatomía de las partes blandas de las extremidades, la velocidad de desplazamiento, la talla corporal, el comportamiento social y las preferencias ambientales del animal. El estudio del contorno de la marca y sus accidentes internos permite deducir datos sobre almohadillas plantares, membranas interdigitales, etc. A su vez, la investigación sedimentológica del suelo (o sustrato) portador de los rastros aporta luz sobre cómo era el ambiente en el momento en que las huellas quedaron impresas.

Se han realizado muchos intentos de definir el método adecuado de análisis de un rastro fósil. Actualmente la paleoicnología de tetrápodos (o cuadrúpedos, animales con cuatro extremidades) se vale de un sistema convencional de parámetros, que se apoyan, entre otros datos, en diversas medidas de las huellas y de los rastros

Cada vez son más frecuentes los análisis de huellas fósiles que se presentan en los congresos y reuniones de paleontología en todo el mundo, y son muchos los trabajos publicados anualmente en los órganos de difusión, tanto técnicos como de divulgación general. No sorprende, entonces, que el estudio de las huellas fósiles ocupe, en los últimos años, un lugar importante entre las investigaciones paleontológicas. La Argentina no escapa a esta aseveración, ya que en su territorio han sido descubiertos importantísimos yacimientos de huellas fósiles atribuidas a gran variedad de faunas, principalmente dinosaurios.

La primera noticia de la existencia de tales huellas en tierra argentina fue difundida en 1931 por el paleontólogo alemán Friedrich von Hüne, quien describió una icnita hallada en Plottier; en Neuquén, y la atribuyó a un dinosaurio carnívoro. En la década de los sesenta, Rodolfo Casamiquela realizó un intento inicial de sistematizar el estudio de las huellas fósiles, en un extenso trabajo en el que dio a conocer faunas icnológicas puestas de manifiesto por huellas encontradas en estratos del triásico de Río Negro y del jurásico superior de Santa Cruz. En la segunda de estas provincias está el más antiguo registro sudamericano de mamíferos, el Ameghinichnus patagonicus, del que casi nada se sabe, pues, hasta el presente, sólo se lo conoce por sus huellas, notablemente bien conservadas en lajas de una formación geológica llamada la Matilde, de aproximadamente 50 millones de años de artigüedad. En publicaciones más recientes se han descripto yacimientos situados en el norte argentino, del cretácico superior de Salta, en los que se descubrieron huellas de dinosaurios asociadas a otras, numerosas, de aves; y también hallazgos del cretácico del Neuquén, del Jurásico medio del Chubut y del jurásico superior de Santa Cruz. Los principales yacimientos argentinos de fósiles se encuentran en el valle del Tonco, en Saita; el área del Chocón-Picún Leufu, en Neuquén: el cerro Cóndor; en Chubut; y la laguna Manantiales, en Santa Cruz

Las icnitas de Picún Leufu, a orillas del lago Exequiel Ramos Mexía el gran embalse que forma el dique del Chocón-, en el límite de Neuquén y Rio Negro, se conocen desde 1979, cuando, en ocasión de una bajante excepcional, un poblador de la zona descubrió en la roca unas huellas de lo que supuso que era un "avestruz gigante". El diredor del museo de ciencias naturales de la universidad del Comahue, Oscar Deferraris, determinó que se trataba de huellas de dinosaurios.

Posteriormente las estudiaron investigadores del Museo de La Plata,hasta que el lago subió a su cota normal y, cubriéndolas, lo impidió. En junio de 1987, aprovechando otra bajante de las aguas, se realizó una nueva campaña, bajo la dirección del primer autor de esta nota, en una época de intenso frío. Se encontraron icnitas en distintos puntos, distribuidos a lo largo de los 60km que se extienden entre Picún Leufu y el Chocón; se extrajeron decenas de moldes, y se confeccionaron centenares de dibujos de las huellas. El principal conjunto de estas se descubrió en el paraje denominado península Nueva, en las proximidades de la primera localidad.

En Neuquén y Río Negro existen unas formaciones rocosas conocidas, desde el siglo pasado, como estratos con dinosaurios, capas de sedimentos de origen continental (es decir; no marino) que ahora se denominan grupo Neuquén y que representan distintos momentos de la historia geológica de la zona. Tienen una antigüedad de entre 70 y lOO millones de años y corresponden al cretácico superior o senoniano, si bien existe alguna discrepancia entre autores en cuanto a su datación más precisa, debida a diferentes interpretaciones de los movimientos geológicos de la corteza, el espesor sedimentario, el tiempo de depósito y las correlaciones con estratos subyacentes cuyas edades se pueden establecer por la presencia de fósiles marinos, registrados en el norte del Neuquén y el sur de Mendoza.

Para facilitar su estudio, el grupo Neuquén ha sido subdividido en unidades denominadas formaciones, a saber: la río Limay, más antigua y basal, la río Neuquén, intermedia, y la río Colorodo, más moderna y superior Estas, a su vez, se componen de miembros. La formación río Limay está constituida por los miembros Candeleros, Huincul y Lisandro, el primero de los cuales, el más antiguo, contiene las huellas a las que hace referencia esta nota, en la periferia del lago del Chocón.

Los investigadores de a universidad del Comahue que estudian el área han identificado una gran variedad de icnoespecies, desconocidas en el resto del mundo. El hallazgo más relevante es el de rastros dejados por un dinosaurío del grupo de los ornitópodos -mas especfficamente los iguanodontes-, que constituye el primer registro icnológico de tales dinosaurios en la Argentina. No se han hallado en Sudamérica restos óseos de iguanodontes, pero se han descubierto abundantes huellas de ellos en el Brasil y Chile. Dichas huellas se caracterizan por tener el borde posterior redondeado y ser de un animal tridáctilo, con dedos sin garras, cortos y gruesos. Si bien estos dinosaurios podían desplazarse como bípedos, con ángulo de paso relativamente abierto, en ciertas ocasiones se apoyaban en sus miembros delanteros para camínar De acuerdo con el registro fósil, o la evidencia del pasado impresa en la roca, se extinguieron a fines del cretácico inferior hace 97 millones de años. Este dato permitiría inferir que las rocas que contienen sus restos deberían pertenecer; por lo menos, a la edad albiana, lo que ha llevado a que, recientemente, se haya propuesto ubicar al miembro más antiguo del grupo Neuquén, el Candeleros, en el limite entre el cretácico inferior y el superior

Otro hallazgo importante hecho en Picún Leufu es el de huellas de dinosaurios saurópodos, encontradas por primera vez en la Argentina, e identificadas a pesar de no hallarse en buen estado de conservación. En zonas próximas al actual lago también se han descubierto restos óseos muy bien preservados de saurópodos. Pero, como sucede frecuentemente, las huellas y los restos no pueden ser atribuidos al mismo índividuo, razón por la que se utiliza una taxonomía independiente para unas y otros. Una de las icnitas, de forma casi circular; tiene un diámetro de unos 90cm, lo que sugiere que provIene de un animal enorme, por lo menos de 20m de largo. En otras huellas de saurópodos, que se hallan mejor conservadas, pueden diferenciarse las marcas de las patas delanteras de las traseras; las primeras tienen forma circular y 20cm de largo, mientras que las segundas son triangulares y su largo es de 70cm

La fauna icnológica descubierta en Picún Leufu se completa con dinosaurios terópodos. En los textos tradicionales sobre dinosaurios, el suborden Theropoda suele estar dividido en los infraórdenes CarnosourIa y Coelurosauria, esquema que mantenemos en esta nota. Sin embargo, las propuestas más recientes de interpretación de las relaciones filogenéticas de los dinosaurios carnívoros son algo distintas, por lo que remitimos al lector a trabajos actualizados sobre la sistemátira de estos vertebrados (algunos se citan en "Lecturas sugeridas")

Los carnosaurios reunen a dinosaurios carnívoros robustos y de gran talla, como Tyrannosaurus y Allosaurus (que median, respectivamente, unos 14m y 12m de largo). Los celurosaurios están representados por formas pequeñas y gráciles tales como Deinonychus y Velocirraptor (cuyas longitudes respectivas eran 3m y 2m). Las icnitas de terópodos halladas en Picún Leufu corresponden tanto a unos como a otros, a animales grandes y pequeños. Se han reconocido cuatro tipos diferentes de celurosaurios. Uno está representado por huellas de 12cm de largo, con una separación de sólo 46cm; fueron descubiertas cinco grupos de ellas, muy cercanas unas de otras y con la misma dirección de desplazamiento. También se halló una icnita aislada, de 22cm de largo, con marcas de cuatro dedos, cosa poco común en huellas de terópodos, en los que el primer dedo usualmente no tocaba el suelo: en este caso dicho dedo, dirigido hacia el costado, está a 90º con respecto al tercero. Las icnitas atribuidas a carnosaurios corresponden a un gigantesco depredador miden 50cm de largo, con una longitud entre pasos de 130cm. Estos animales poseían

La fauna icnológica del lago Ramos Mexía sugiere que allí existio una comunidad animal compuesta por distintas formas de dinosaurios que convivían en el mismo hábitat. La diversidad morfológica de las icnitas indicará que los autores ecológicos distintos). Los aspectos ecológicos de esa diversidad faunística, las eventuales relaciones tróficas entre los distintos grupos de dinosaurios, así como otros temas conexos, requieren ser adicionalmente investigados, para conocer mejor la vida de los fascinantes vertebrados terrestres que dominaron la tierra emergidas durantes 140 millones de años.

 

¿CÓMO SE CONSERVARON LAS HUELLAS?

Que las huellas siempre hayan estado allí, tal como se las descubrió, es un supuesto de díficil justificación , ya que se requeriría explicar por qué no fueron borradas con el paso del tiempo. Las pisadas de animales actuales permanecen en el terreno por un corto lapso, pues desaparecen por la acción del viento, la lluvia, las inundaciones, etc., que en el caso tratado tuvieron millones de años para hacerse sentir, tiene que haber alguna explicación .

Estudios sedimentológicos y paleontológicos recientes sugieren que hace unos 100 millones de añosm cuando vivieron y murieron dinosaurios que dejaron sus huellas en las rocas del actual Picún Leufu, la región tenía unas características muy distintas de las actuales. Era llana, de clima templado, compuesta por tierras sedimentarias, bajas y pantanosas, y cuerpos de agua de poca profundidad, que crecían durante períodos lluviosos y se reducían durante los secos. Abundaban las extensiones de inundación intermitente, en las que los dinosaurios imprimían las marcas de sus patas en el barro blando, que luego se secaba pero, posteriormente, era otra vez inundado y cubierto con sedimentos adicionales, lo que generaba una discontinuidad entre el estrato portador de la huella y el que lo cubría, en ocasiones compuesto por arenas traídas por cauces temporarios, producto de lluvias frecuentes.

Con el transcurso del tiempo las huellas quedaron sepultadas bajo centenares de metros de sedimentos que, a lo largo de milenios, se harían más compactos y se transformarían en rocas sedimentarias de gran dureza. Más tarde los levantamientos orogénicos ( es decir , la formación de montañas) y la erosión subsiguiente, que desgastó los depósitos sedimentarios, dejaron nuevamente al descubierto las huellas impresas en aquel barro, ahora convertido en roca.

 

LECTURAS SUGERIDAS

CALVO, J.O., 1991, "Huellas fósiles de dinosaurios en la formación río Limay" Ameghiniana, 28:241-258

CORIA, R.A., 1991, "Nuevas icnitas de la localidad Estancia laguna Manatiales", Ameghiniana, 28:405

LEONARDI, G. (ed), 1987, Glossary and Manual Tetrapod Footprints. Paleocihnology, Conselho Nacional de Desenvolvimiento Ciéntifico e Tecnológico, Brasilia.

WEISHAMPEL, D.B, DOBSON, P. & OSMOLSKA.H (eds), 1990, Dinosauria , University of California Press, Los Angeles

 

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Icnita de Carnotaurus de unos 50 cm de largo (Der) y huella de Iguanodonte sp de 63 cm en este cuadro.

 

 

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